El crecimiento de la competición global exige que las organizaciones optimicen su desempeño. Esas fuerzas competitivas aumentan la expectativa de los clientes, accionistas y colaboradores. Para mantenerse competitiva la organización debe:
- Mantener el foco de los colaboradores en actividades vitales.
- Aumentar la productividad de los colaboradores.
- Identificar y premiar a los colaboradores con mejor desempeño.
- Invertir en el desarrollo continuado de los colaboradores.
- Asignar los recursos correctos a las posiciones correctas.
- Garantizar que la organización esté apta para asimilar los cambios de estrategia.
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